Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Sevilla

torre.JPG

Nunca basta el tiempo para conocer una ciudad que nos enamora. Mucho menos aquella que amamos durante mucho tiempo sin conocerla, porque la leemos, porque la sentimos en la literatura.

   Sevilla es la ciudad alrededor de la cual ocurre la tragedia de “Carmen”, escrita por Próspero Merimèe, y a orillas del Guadalquivir, río que la cruza, se encuentra la Torre del Oro, un fortín donde los españoles imperiales guardaban el valioso metal al descargarlo de los barcos procedentes de sus dominios.

   Sin embargo, la leyenda que me atrapó en la infancia dice que en la famosa Torre, en tiempo inmemorial, estuvo encerrada una dama de cabellos “de oro”, de la cual estaba enamorado el rey Don Pedro.

   ¿Por qué –pienso ahora- en una zona de España de dominio fundamentalmente árabe, donde se respira su arquitectura, costumbres y huellas de morena fisonomía, el rey se enamoró de una rubia? Cosas de hombres, ¿eh?

   Pues la dama en cuestión era casada y su hombre fue enviado a la guerra. Ella se encerró en un convento para guardarle fidelidad y el rey, obsesionado, la puso en la Torre, esperando consintiera en brindarle sus favores, pues la casta señora se negaba a entregarse. Fue tal su resistencia que se cortó los dorados rizos y tenía planes de arrojarse vidrio en la cara para ponerse fea.

   Don Pedro, furioso por sus intenciones, la tomó a la fuerza. Ella fue liberada después de eso (claro) y murió de tristeza en el convento. Cuando su esposo volvió, como venganza se alió con un medio hermano de Don Pedro y luchó contra él hasta derrotarlo y despojarlo de su reino.

   Eso dice la leyenda, claro. Pero en verdad, en la Torre se almacenaba oro. El Guadalquivir aún corre por el centro de Sevilla, hermosísima, cuya catedral tiene el retablo de oro más grande del mundo y dentro de ella se encuentra la tumba –ni más ni menos- de Cristóbal Colón.

   La capital de la provincia de Andalucía, al Sur de España, es también un regalo de floritura en bordado de trajes típicos hechos en tela con lunares en colores de contraste, olanes y peinetas, mantones y abanicos pintados a mano. Es la capital mundial del toreo, donde tomó la alternativa para ser torero el famosísimo “Manolete”, pero esa es otra historia.

   Esta ciudad es el centro del universo en procesiones religiosas durante la Semana Santa, los palios adornados profusamente que forman el cuerpo de los desfiles, forrados con láminas de oro y una magnificencia que quita el aliento, están resguardados en las enormes iglesias góticas que allí abundan, para ser lucidas en la calle sólo un par de días al año.

   Sí, lo morisco, lo recio y profundo de la religión Católica que fue heredada por los españoles a los americanos, la pasión del ánimo y una prisa inexplicable que los andaluces llevan por dentro y por fuera (todo lo hacen correteados por no sé qué demonio), enamora definitivamente.

   Habrá que volver también… una vida de éstas.

              newsevilla.jpg

 Interior de la catedral de Sevilla, ante la tumba de Cristóbal Colón.


MeneameMeneame | del.icio.us

Comentarios(2) »

  1. norberto angel — 15-08-2009 - 23:52:27 GMT 7

    Eres una dulce persona que valora lo hermoso del arte, pero Sevilla es mas hermosa aun y mas lo es cuando huele a azares, yo diria que es la ciudad mas hermosa de Europa , gracias por hacerme recordad lo hermoso que es sevilla y su gente
    un beso en tu mano
    norberto

  2. Margarita — 16-08-2009 - 05:40:12 GMT 7

    Norberto, qué lindo comentario, mil gracias.

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>