Honrarás a tu padre y a tu madre

Quiero seguir con las fotografías histéricamente Históricas. ¿Por qué será?
Es escalofriante cuando se empieza a mirar al pasado y el futuro no inspira atención. Después de todo ya no queda mucho por aprender, salvo entrenarse para ayudar a que la Tierra no se desgaste más, y aguantar el paso veloz de la tecnología.
Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que ahora son cinco con el Calentamiento Global (vaya chiste malo) están en marcha y si es necesario, peregrinaremos como los israelitas cuando salieron de Egipto, a buscar espacios de supervivencia.
Pero mirar al pasado alivia de ese futuro violento e interesantísimo, pero ya demasiado acelerado para nuestra resistencia y después de todo, que lo resuelvan los que vienen detrás.
Ese día ella llevaba un abrigo color café que me parecía maravilloso porque tenía unos puños largos y elegantes, de terciopelo en un tono más oscuro. Sus zapatos eran de collar en el tobillo, también color café y entramados, con un tacón grueso y sexy que hoy se usa igual. Increíblemente en ese entonces era la moda. Andaba contenta ese día, el paseo, ahora sí que del pueblo a la Capital, había requerido casi dos días y dos noches enteras para llegar, en el entonces Ferrocarril del Pacífico. “Vamos a ir a México”, me había dicho ella una semana antes, como en secreto, con un júbilo que me contagió.
Viajamos en cabina con un medio baño, servicio de camarero, carro restorán y un vaivén suavecito que dejaba ver por la ventana y en calma los paisajes más inverosímiles; desde terraplenes desérticos en el Sur de Sonora. hasta selvas impenetrables en Nayarit. Llegamos a la Capital y nos instalamos en elegante hotel
Ella llevaba su bolso bien sujeto entre su brazo y el costado: “Es que dicen que aquí te roban”, fue su respuesta al preguntarle por qué aquel miedo.
¿El? Un traje a rayas negro que le gustaba presumir en sus mejores momentos. Sombrero de fieltro y zapato reluciente. Yo, bueno… un abriguito azul claro cuyo color indeciso no me satisfacía, y un vestido insulso color blanco grisáceo de flores rojas bordadas. Asustada, claro… ellos tan elegantes y yo hecha un ratón aterido.
Paseábamos por La Alameda, acabábamos de ver el Hemiciclo de Juárez y desde luego el Palacio de las Bellas Artes. En ese parque – en aquellos días poblado de pocos transeúntes, tranquilo el día, con sol generoso; autos abundantes, pero en cantidades tolerables- trabajaban todavía aquellos fotógrafos cuya cámara era una caja negra enorme y, cabeza cubierta con manto negro, tomaban la foto a la de tres y cuidado con respirar.
Ese día fue fenomenal. Me tomó ella una foto sentada en uno de los leones del Hemiciclo y yo me suponía una artista de cine. Nos sentimos del Jet Set. Domingo familiar, estrecho, amoroso, contento… ese día fui feliz. Muy poco se ha vuelto a repetir en mi vida esa sensación de importancia y de certeza de ser amada.

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del.icio.us
Que linda foto, que linda tu y si tu pa y tu ma estan guapisimos y muy elegantes, ... y tu tambien (que es eso de menospreciarse)ademas la sensacion de ser querido? Margarita eres querida, muy querida pero nos distraemos yno nos queremos dar cuenta.
Buen ralato me gusto
veronica | 17-07-2009 - 08:28:56 GMT 7 #