Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Margarita Oropeza, escritor (a)
MARGARITA OROPEZA ESCRITOR(A)

10/07/2009 GMT 7

Honrarás a tu padre y a tu madre

parsyfal @ 13:47

maypa.jpg

Quiero seguir con las fotografías histéricamente Históricas. ¿Por qué será?

   Es escalofriante cuando se empieza a mirar al pasado y el futuro no inspira atención. Después de todo ya no queda mucho por aprender, salvo entrenarse para ayudar a que la Tierra no se desgaste más, y aguantar el paso veloz de la tecnología.

   Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que ahora son cinco con el Calentamiento Global (vaya chiste malo) están en marcha y si es necesario, peregrinaremos como los israelitas cuando salieron de Egipto, a buscar espacios de supervivencia.

   Pero mirar al pasado alivia de ese futuro violento e interesantísimo, pero ya demasiado acelerado para nuestra resistencia y después de todo, que lo resuelvan los que vienen detrás.

   Ese día ella llevaba un abrigo color café que me parecía maravilloso porque tenía unos puños largos y elegantes, de terciopelo en un tono más oscuro. Sus zapatos eran de collar en el tobillo, también color café y entramados, con un tacón grueso y sexy que hoy se usa igual. Increíblemente en ese entonces era la moda. Andaba contenta ese día, el paseo, ahora sí que del pueblo a la Capital, había requerido casi dos días y dos noches enteras para llegar, en el entonces Ferrocarril del Pacífico. “Vamos a ir a México”, me había dicho ella una semana antes, como en secreto, con un júbilo que me contagió.

   Viajamos en cabina con un medio baño, servicio de camarero, carro restorán y un vaivén suavecito que dejaba ver por la ventana y en calma los paisajes más inverosímiles; desde terraplenes desérticos en el Sur de Sonora. hasta selvas impenetrables en Nayarit. Llegamos a la Capital y nos instalamos en elegante hotel

   Ella llevaba su bolso bien sujeto entre su brazo y el costado: “Es que dicen que aquí te roban”, fue su respuesta al preguntarle por qué aquel miedo.

   ¿El? Un traje a rayas negro que le gustaba presumir en sus mejores momentos. Sombrero de fieltro y zapato reluciente. Yo, bueno… un abriguito azul claro cuyo color indeciso no me satisfacía, y un vestido insulso color blanco grisáceo de flores rojas bordadas. Asustada, claro… ellos tan elegantes y yo hecha un ratón aterido.

   Paseábamos por La Alameda, acabábamos de ver el Hemiciclo de Juárez y desde luego el Palacio de las Bellas Artes. En ese parque – en aquellos días poblado de pocos transeúntes, tranquilo el día, con sol generoso; autos abundantes, pero en cantidades tolerables- trabajaban todavía aquellos fotógrafos cuya cámara era una caja negra enorme y, cabeza cubierta con manto negro, tomaban la foto a la de tres y cuidado con respirar.

   Ese día fue fenomenal. Me tomó ella una foto sentada en uno de los leones del Hemiciclo y yo me suponía una artista de cine. Nos sentimos del Jet Set. Domingo familiar, estrecho, amoroso, contento… ese día fui feliz. Muy poco se ha vuelto a repetir en mi vida esa sensación de importancia y de certeza de ser amada.

 

 

Comentarios

Un Comentario »

  1. Que linda foto, que linda tu y si tu pa y tu ma estan guapisimos y muy elegantes, ... y tu tambien (que es eso de menospreciarse)ademas la sensacion de ser querido? Margarita eres querida, muy querida pero nos distraemos yno nos queremos dar cuenta.
    Buen ralato me gusto

    veronica | 17-07-2009 - 08:28:56 GMT 7 #

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis