¿Quién recuerda a Eurídice?

La leyenda dice que Orfeo pierde por segunda vez a Eurídice cuando al rescatarla del mundo de los muertos, falta sólo un corto trecho para ambos salir y voltea a mirarla, ansioso por tenerla de nuevo. Le había sido prohibido por los dioses; con eso ella vuelve a morir, sin esperanza alguna de reencuentro.
Según los griegos, él era hijo del hermoso dios Apolo y la más bella de las musas, Calíope, quien favorecía la poesía y la elocuencia. Era poeta, tocaba la lira y a todos hechizaba. Eurídice por cierto no era tan bella, tan desenvuelta, tan nada. Aún así, se amaban.
Dicen de ella que “no se quejó de su amado por el error cometido pues… ¿de qué podía quejarse, sino de ser amada?”
Todos los textos refieren el dolor de Orfeo. Todos recuerdan que él lloró y suplicó por ella a los dioses hasta perder el deseo de vivir. Dicen que las ninfas terminaron matándolo por despecho, pues a todas despreció y nunca volvió a amar a otra mujer. He buscado a Eurídice para saber qué sintió ella al volver a la muerte. Todos aseguran que Orfeo sufre; Orfeo llora, también. Orfeo era hermoso, Orfeo y su seductora voz, Orfeo y su pena. Por favor… ya basta.
La encontré en mis sueños:
Sí -me dijo- todos lo aman a él y de los muertos se olvidan.
¿Qué se siente volver con los muertos? -pregunté.
No importa eso -dijo Eurídice- aunque puedo decirte que un dolor atroz, un llanto que no cesa, la angustia de una derrota de la que tal vez soy culpable también. Pero eso no importa.
¿Y qué importa entonces?
Perder la vida. Lo peor no es morir, sino perder esa vida que empezaba a fluirme por las venas. Olvidar otra vez la pasión, cuando su mano comenzaba a hacérmela sentir de nuevo. Volver al silencio, otra vez a esperar y no saber cuánto tardará el reencuentro. Dejar de sentir, olvidar el ensueño, prohibirse la ilusión, apagar el latir del corazón para no perturbar el silencio de los otros muertos, los que olvidaron qué se siente amar, volar hasta sentir las estrellas a los pies. Eso es lo peor. No morir, sino dejar otra vez de vivir.
Mi sueño fue breve; la mañana sombría. El aire estaba quieto y el llanto de Eurídice se escuchaba aún entre mis sienes.
El óleo es de Camille Corot (pintado en 1861)

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del.icio.us
Vivir siendo apenas la sombra de lo que podías ser es no vivir. Eurídice fue clara contigo y también sabia. Me imagino que es la sabiduría de los muertos...
Porque entonces es mejor vivir en plenitud un minuto que toda una vida apenas respirando aun aire que ni te ve, ni te siente...
Nosferatu | 23-02-2008 - 06:37:23 GMT 7 #
A veces creo que la única vida posible es cuando la pasión conduce tus actos y eres capaz de mirar a Dios a los ojos. Lo demás, es silencio.
Parsyfal | 23-02-2008 - 09:22:22 GMT 7 #