¿Por qué no?
Una transformación interior; un zarpazo de Luzbel en el corazón y el entendimiento. Un dolor tan violento que hace perder el sentido del bien y del mal. Cómo se vive esa metamorfosis que produce sufrir, con violencia, la pérdida de un ser tan amado como el propio ser.
Así está trazado el hilo conductor de la película “The brave one”, protagonizada por Jodie Foster. Ella ganó un Oscar por “El silencio de los inocentes”, pero nunca la había visto actuar a profundidad, con tal perfección como en esta cinta donde va desvastando, desde dentro, la rabia que la lleva a asesinar a sangre fría.
Toda la trama es un original cuestionamiento: ¿Dónde se sitúa, exactamente, la línea que nos transforma de corderos en lobos? ¿Qué hacer con la desesperación y el odio hacia otro ser humano que le arrebató la vida a alguien que tú amabas? ¿Por qué necesariamente es condenable odiar, en respuesta al odio?
Una visión sin duda novedosa de cómo manejamos nuestros valores y la crisis actual, gracias a la pérdida del sentido de la vida. Un reproche a todos los intentos de la sociedad por teorizar sobre cómo “debemos” convivir y la fragilidad de ese “deber ser”.
¿Por qué no? ¿Por qué no odiar libremente a quien nos ha despojado de una parte de nuestra vida? ¿Odiar hasta el extremo de matar?
Es escalofriante. Un verdadero desafío no involucrarse con el personaje que sufre en soledad –absoluta soledad- la desolación de quemarse en un infierno de rencor y deseo de venganza.


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