Guerra, ángeles y demonios
He visto películas de guerra mi vida entera. Tantas… y después de mirarlas con azoro, luego indiferencia y finalmente coraje, hoy aprendo de ellas. Visualizo una estrategia de batalla, por ejemplo, en aquellas que retratan la maestría de los antiguos romanos para dominar a sus conquistados. Las que ahora reproducen los chinos y japoneses, bañando las escenas de maravillas de color y placer estético.
Tantas historias sobre la guerra, tema obsesivo de los hombres, ayudan a mi corazón femenino para ver la forma en que les ha atormentado ese impulso de destruir a sus semejantes, desde clavarles una espada en el pecho cuerpo a cuerpo, hasta enviarles una bomba nuclear que destruye ciudades enteras.
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Meneame
del.icio.us
Una transformación interior; un zarpazo de Luzbel en el corazón y el entendimiento. Un dolor tan violento que hace perder el sentido del bien y del mal. Cómo se vive esa metamorfosis que produce sufrir, con violencia, la pérdida de un ser tan amado como el propio ser.
La vida tiene una nata encima, hecha de buenos modales, de sonrisas superficiales, de acomodos cotidianos que dejan fluir, en corriente subterránea, los ríos de decepción por la espera de una revelación extraordinaria, que nunca llega. 

