Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Margarita Oropeza, escritor (a)
MARGARITA OROPEZA ESCRITOR(A)

Categoría: Animos

26/10/2009 GMT 7

España, la hermosa

parsyfal @ 00:56

200712050001_26_4_0_gra.jpg

 

 

Hasta decir basta, España la traigo en la memoria. Ya lo sé… me enoja a veces pues si tuviera más agallas, estaría viviendo allá.

    Las dos veces que pude ir no fue posible admirar los bailes flamencos. Había que entrar a un “tablao” y gastarse una buena cantidad de euros. Así que estaba resignada a que no era mi destino ver bailaores “allá”.

 

    Entonces, pues los vi acá, en mi ciudad. El Nuevo Ballet Español que vino al Festival Cervantino y se presentó en el escenario que monta el Gobierno Municipal de Hermosillo para ofrecer a la gente espectáculos gratis.

 

    La función fue de éxtasis. Tanta calidad se ve pocas veces en un trabajo artístico. Fue como subirse a una barca en un río tranquilo y navegar por paisajes hermosos, coreados por el ruido suave del agua, con rápidos que a veces nos zarandeaban, con cascadas pequeñas que no lograban voltear el bote, sino sólo acelerarnos el corazón.

 

    Muy hermoso. No digo más. Hay información a Pasto sobre este ballet, en la red. Es famoso en el mundo. España se quedó esperando mi mirada sobre los tablaos y las cantaoras. Yo… los vi cerca de mi casa. El mundo está mejorando.

    (El primer link, una pequeña muestra de flamenco con castañuelas, el segundo, sobre los directores y creadores del Ballet)

     

http://www.youtube.com/watch?v=IQxI-0f8h-s

 http://www.youtube.com/watch?v=0cDwzaIjnys

 

12/08/2009 GMT 7

Electra

parsyfal @ 00:30

Apá

Me obsesiona como nunca antes. ¿Será que me llama o me reclama?

¿Qué estoy haciendo mal o qué extraño de él?

Que sabía "todo", dice mi madre. Y sí... sabía. Cualquier tema, cualquier pregunta, él estaba enterado y contestaba.

Cualquier duda sobre la vida o cómo arreglar una llave del agua. Igual cómo hacer una sombra en un cuadro al óleo o cuál era la mayor pasión de Shakespeare.

Era pintor y no dibujaba mujeres desnudas, sólo paisajes y símbolos. Era excelente lector y no buscaba novelas de aventuras, sino libros de filosofía.

Era contador y resolvía los números sin tomar nota siquiera. Sabía cómo podar un durazno y el tiempo de las vides para dar fruto. Construía un banco de madera y había escrito poemas durante la guerra, en plena campaña.

¡Carajo! todo lo que podría descifrarme ahora. Todas las respuestas que lograría darme. Cuando se fue me dejó suspendida en la nada. Perdida en el Universo, sin respuestas desde ese momento en adelante... he tenido que buscarlas sola, bajo la tierra, usando las uñas. Muchas, no las he encontrado.

Leí algo hoy por la mañana:

"En sueños descendía a una tumba, al ataúd de mi abuelo, el maestro de niños. Por la mañana consulté un libro de sueños y encontré bajo la palabra Tombeau la palabra longevitè. Es una de esas interpretaciones superficiales por las que se señalan estos libros. Descender al sepulcro de un antepasado significa, antes por el contrario, queen una situación difícil queremos pedir el consejo que, como individuos, no podemos darnos a nosotros mismos." (Ernst Jünger: Diario "Radiaciones")

Seguir leyendo el resto »

26/07/2009 GMT 7

Bailar Samba

parsyfal @ 09:52

black-beauty.jpg

Por razones de barbarie cultural, a esta altura de nuestro tiempo se considera que bailar es algo más de mujeres que de hombres. Lo cierto es que, seguramente, los primeros bailarines fueron varones; los chamanes por ejemplo.

   Los hombres primitivos bailaron a los dioses, ante la naturaleza para dominarla, ante la guerra para invocar la victoria.

   Las mujeres fueron puestas a bailar para la fertilidad, para el erotismo o simplemente lucirse ante los hombres y atraerlos.

   Ver bailar a un hombre en el siglo XXI, sobre todo en espectáculos armados, es muy raro. Dígase hombre pues, sin que aparezcan dudas, al verlo moverse, sobre su identidad sexual.

 

Tengo un maestro de samba, cuyo origen brasileiro y raza negra le dan autoridad para traer hasta la sala de ejercicios el carácter de su nación y su habilidad innata para la armonía de movimientos, para el ritmo que lleva en la sangre. (POR SUPUESTO que no es el de la foto, no le faltaría así al respeto)

   Es un hombre que se gana la vida enseñando los bailes folklóricos de su patria para mantener a su familia. Nos ha transmitido poco a poco la seriedad de su oficio y nos retrata con palabras de suave seseo –habla portugués por supuesto- las escenas de fiesta que lucen en forma espectacular la identidad en su enorme país.

   Además, claro, de la diversión que regala a las mujeres que seguimos sus vueltas en redondo, los saltos, los círculos con la cadera y ah, ese mover las piernas a una velocidad que requiere músculos duros…

   Uf. Bailando samba se comprende por qué los cariocas tienen esos cuerpos fenomenales. Cualquier día los alcanza uno…

Este link es una pequeña muestra de esas danzas.

 http://www.youtube.com/watch?v=Z53_AKBpJBI

Y este otro, lo puse de puro gusto y para honrar a una cubana que es una versión bonita y mucho más alegre de Paquita la del Barrio (también lo he bailado en clase)

http://www.youtube.com/watch?v=8PF6SNDbQYk

Seguir leyendo el resto »

27/12/2008 GMT 7

Luz para la dicha

parsyfal @ 00:52

                         25.gif 

Mágico, alucinante, un encantamiento… eso ha sido siempre para mí contemplar los brillos de colores. Nada original, ¿eh? A todo el mundo le pasa, aunque nadie lo expresa: Se considera “cursi”, de gusto pobretón, barato.

Brillo elegante, el de los diamantes, dicen: Un caleidoscopio de luz blanca con matices del arcoiris, de tamaño discreto y bailando el la mano de una mujer con dinero (eso sí es “barato” digo yo).

   Brillos de colores tenían los aretes de cinco pesos que compraba en mi adolescencia. Es cierto que no me atrevía a ponérmelos para no llamar la atención sobre mi cara, que nunca sentí bonita. Los atesoraba, los coleccionaba, compraba y compraba; el momento mejor era al escogerlos en el mercado y contemplarlos contra la luz.

   Después coleccioné prendedores con brillitos. Luego, pulseras y dijes. Todo lo guardaba, siempre el brillo en mi humanidad me ha parecido exagerado; uso un poquito aquí y allá nada más. ¿Por qué, si encuentras –los brillos- en cada rincón de cada tienda de baratijas del universo? Y las joyerías son paraíso para la mirada, con sus aguamarinas, los zafiros, rubíes, bué… hasta las humildes circonias son maravillosas si les da adecuadamente la luz.

   Ver los brillos me hace feliz. De colores… muchos colores. Como quizás gozan todos los niños del mundo, por esa atracción natural hacia el color y la luz que todos tenemos.

   ¿Será porque así es el Paraíso, es decir el Hogar Supremo, la Casa de Todos? Debe ser… No en balde las estrellas “brillan” y titilan. No es gratuito que Dios decidiera que nuestros ojos percibieran el cielo “tachonado de estrellas” como dice todo el mundo, sólo durante la noche, cuando el espíritu se guarda a sí mismo en la contemplación.

   No es por nada que esas estrellas brillan como diamantes en número infinito, y nos idiotiza imaginar la inmensidad eterna en la que flotan. Tampoco es una casualidad que el Universo esté plagado de masas de polvo cósmico de colores alucinantes, supernovas que la imaginación no alcanza a concebir, galaxias que parecen cofres llenos de las joyas más preciosas que Dios inventa.

   Los brillos de colores deben invadir asimismo el microcosmos… quién pudiera esperar a que la tecnología nos lleve hasta allí, para deleitarse también allí los infinitos brillos de colores con que el dedo de Dios decidió sorprendernos, cuando seamos lo suficientemente humildes para simplemente respetar tanta belleza, aunque no seamos capaces de comprenderla.

 

                                    14.gif

16/12/2008 GMT 7

Jactancia

parsyfal @ 23:35

                          untitled.bmp

Perdí mi contador de visitas. El servidor que las surte está fallando o mi máquina entró en una fase depresiva. No tengo idea. Me puse furiosa; tenía registradas más de 15 mil visitas a este lugarcito que, jamás imaginé, comenzó como un rincón confesional y terminó interesándole a mis amigos y hasta a amables desconocidos.  

Cosa horrible. Me ofendí, quise reclamar a quienes en alguna ocasión me lo ofrecieron ¡gratis! sin apercibirme de que gratuitas no son, esas cosas. Te encasquetan chinches y cookies que ni siquiera puedes ver o evitar. Truculencias de la cibernavegación me ponen en sus manos al aceptar esos lindos detallitos que adornan el diario divertimento visual que es la Internet. Total que la diva (o sea yo) se ofendió. No podía creer que dejaría de presumir mis 15 mil o más visitas.

 

Hoy al levantarme la percepción fue otra: ¿Comenzar de nuevo con un humilde "1"? ¡Caramba! ¿Y por qué no? ¿A quién le importan mis quince mil visitas si no es única y exclusivamente a una vanidad estúpida que en este cibersiglo es un estorbo que impide vivir porque cualquier "notoriedad" es una ilusión de los sentidos, un producto artificial y decadente?

Al carajo con las quince mil. Nada son. Los lectores son luciérnagas que pone en el ambiente el dedo de Dios para que el alma de los escritores se ilumine. Con que aparezca uno cada día, tengo suficiente luz para seguir escribiendo. Así que gracias, destino, por desbaratar mi ego y obligarme a bajar los pies a tierra.  

Seguir leyendo el resto »

19/11/2008 GMT 7

Acerado espejo

parsyfal @ 11:43

                look.bmp   

En estos ojos, como con la sonrisa de la niña en “Self pity”, encontré un espejo. Es el dolor que une a todas las mujeres, pero también a todos los hombres.

   El dolor de las mujeres se expresa, se llora, lo conocemos aunque nada podamos hacer para evitarlo; pero materializarlo lo exorciza con frecuencia. El sufrimiento de los hombres se esconde, se pudre en la profundidad de su pensamiento y corazones; frecuentemente se convierte en odio.

   El sufrimiento tiene un gran sentido. Es la única forma de avanzar en el aprendizaje de la vida. ¿Pero por qué tenemos que “aprender” la vida?

    Cuando empecé a ir a la escuela, recuerdo que lo maravilloso era estar en la misma habitación con muchos niños. La maestra era una montaña de carne blanca y cálida; de ojos mansos y voz según esto autoritaria.


   Nada tuvo de difícil aprender la “i”, los números, a leer “papá” o “conejo”. De ahí en adelante la escuela nunca fue desagradable; tal vez sí difícil, pero siempre era un reto irrenunciable que despertaba el valor y obligaba al avance.

   El aprendizaje de la vida es un cúmulo de experiencias, una especie de Frankenstein por cuyas venas circulan lágrimas y se alimenta con el dolor humano. Sólo se aprende sufriendo. Aún a la felicidad se llega por un camino de espinas; de otra forma no podemos apreciarla.

   Adán y Eva eran unos muñecos inútiles. La Humanidad comenzó a evolucionar cuando ellos dejaron el Paraíso. Todos sus hijos somos exiliados de Dios, que emprendimos un camino sin retorno junto a nuestros Padres Primeros.

   En el otro extremo está Dios y, durante el viaje, se nos forma esta mirada de acero y tristeza, pues sólo así sobrevivimos.

Seguir leyendo el resto »

28/09/2008 GMT 7

Self pity

parsyfal @ 02:04

selfpity.jpgAntes de ese día debió ocurrir muchas veces. Pero el punto de inicio que recuerdo es ése: Una compañera de clase se burló de mi expresión de halago porque dijo que mis calcetines eran bonitos. Eran color verde otoño, y nuevos. Su casi carcajada me dijo de inmediato que estaba haciendo mofa de mi inocencia; entonces no podía saber que ella necesitaba herirme para curar su envidia.

   Sí me dolió, para qué negarlo. La prueba es que nunca lo olvidé. Sin embargo, a partir de entonces mi intuición prendió una velita de advertencia, al menos para iluminar las burlas de que era víctima. Porque fueron muchas, las que recibí por años.

   Aprendí a desvelar la ironía al instante: “Qué bonito te pintas la ceja”, eso ante mis cejas naturales y bien dibujadas;  “eso que te dije ayer, no lo tomes en serio”, decía el galán que –borracho- se me había declarado en la fiesta; “sí cómo no, te gusta la música clásica, aaaaaay por favor”, dijeron las amigas de la prepa; “¿así hablas siempre de bonito, o solamente cuando platicas conmigo?”, dijo el estúpido aquel a quien le di mi amor hace cien años

    Sin embargo y no sé por qué mandato profundo, nunca luché contra mi condición ingenua. No se puede, uno nace así; uno prefiere aceptar el impulso instantáneo de admirar lo cursi, de gozar lo bello, de creer en la bondad de los demás, entre otras maravillas. Es más sano, es más cómodo.


   Entonces, ante la burla o el desengaño al descubrir que alguien apreciado sólo engañaba mi afecto, fui aprendiendo a no sentir rencor. Preferí indagar las causas del sufrimiento de aquellos seres que, dando cauce a su crueldad, me usaban para sentirse bien. En muchos casos tuve que lavarme sentimientos de odio y rabia; en otros fue fácil dejar entrar la compasión y comprender.

   Cuando alguien hace mofa de mis buenos –y cursis- sentimientos o desconfía de ellos, a esta distancia de aquella mañana de calcetines color verde otoño, acepto la agresión, la convierto en bálsamo contra el dolor y me río de mí misma. Finalmente, es cierto ¿no? Padezco de una capacidad grotesca para creer todo lo que me dicen, mientras no averigüe que es mentira; mi naturaleza profunda, repulsivamente ingenua, está hoy bastante bien disfrazada y blindada con láminas de acero pintadas de ironía.

   Pero me sigue doliendo profundamente el engaño. Me sigue decepcionando de una manera patética descubrir que alguien me hace daño deliberadamente, porque siente que su crueldad es un valor más fuerte que mi capacidad para confiar.

   Es complicado; ha sido muy complicado. Pero ya no me vence la crueldad de los otros; sus razones tienen para la maldad; todo el veneno humano surge del sufrimiento, y aunque del sufrimiento también puede surgir luz divina para construir mundos de amor, cada quien escoge el camino que más le convence. Cosas del libre albedrío.

Seguir leyendo el resto »

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis