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Margarita Oropeza, escritor (a)
MARGARITA OROPEZA ESCRITOR(A)

Archivo: Mayo 2009

21/05/2009 GMT 7

Ella y yo

parsyfal @ 23:00

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 Empecé mi vida en sus entrañas y ella terminará la suya con la seguridad de que su esfuerzo y su inversión de vida rindieron frutos. No falta mucho para que nos separemos, porque las leyes de Dios no se pueden soslayar, por mucho que nos duelan.

     El no se equivoca.

     Ella tiene ahora en su cuerpo, en ese mismo que siendo tan joven construyó el mío, fuentes de dolor y malestar que anuncian, hace años, está cansado. Respira con agitación mientras duerme. Tiene el corazón crecido pues además de tanto amor que ha sentido y entregado, para que muy poco le fuera redituado, le ha crecido por el esfuerzo mecánico de mantenerla viva, con todo y su hipertensión crónica.

     Le gustan las flores; me inculcó el amor por ellas. Le gusta y tuvo que coser por muchos años, ropa de todos tipos. Conoce de telas, de puntadas, de dobladillos, de cómo cortar al sesgo para obtener escarolas hermosas en las mangas de las blusas. Yo sé coser mis blusas y mi ropa porque ella me enseñó.

Sabe cómo era, también, Julio César, el primer emperador de Roma. Lee novelas históricas, alternando eso bordando flores en servilletas de tela, mientras ve películas en la televisión.

     Sabe cómo era Cleopatra y por qué a María Antonieta de Francia la guillotinaron. Conoce la cultura Azteca al dedillo, y cómo embalsamaban los egipcios a los muertos. Deambula por la historia de la humanidad con el gusto de una estudiante frustrada de antropología. También pudo haber sido médica o enfermera; tiene el don del diagnóstico y cura con hierbas.

     Su inteligencia a veces se extravía en los resentimientos con la vida, porque nunca le dio lo que ella merecía. Salvo yo. Ella sabe ahora que su inversión en mí, fructificó debidamente. No he llenado todas sus expectativas, pero ya comprendió que tampoco puede exigirme todo… no soy perfecta, nadie lo es.

     Bueno, ella sí. Ella es perfecta para mí. Si el tiempo retrocediera y mis maestros espirituales, allá en otra dimensión, me dieran de nuevo la oportunidad de elegir una madre, la volvería a escoger a ella.

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05/05/2009 GMT 7

Teniente coronel

parsyfal @ 08:21

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Si supiera lo que logré hacer con esta fotografía que alcanza tantas décadas, estaría maravillado. Le fascinaba la tecnología. Claro que alcanzó a conocer apenas la cámara de tomar cine casero, de 8 mm; tuvo varias cámaras fotográficas en su vida y de todo guardaba estampas que detenían el tiempo.

Dijo en una ocasión que había conocido la primera máquina del cinematógrafo, cuando era niño. También que aprendió a manejar en un modelo Ford “T”.

   Hoy, imagino que soñaría despierto con las fotografías que toma el “Hubble” en el espacio abierto, que además nos puede traer imágenes de galaxias lejanas para verlas tan hermosas y bautizarlas como “sombrero”, “ojo de gato”, “ojo de Dios”.


   Si él viera lo que hice con su fotografía… le quité los quiebres, le borré las manchas que habían mancillado desde el uniforme hasta sus mejillas, le dejé inmaculado su kepi, le mejoré la luz para que se viera claramente su mirada, siempre seria, siempre pensativa.

   Es fascinante poder mirarlo en la pantalla de mi compu y volver su rostro joven como de tamaño natural, ver de nuevo sus ojos de cerca y acariciar la pantalla como solía tocarlo a él.

   Era un hombre hermoso. El primero que amé en la vida, ajá… mi primer amor de mujer. Problemas fuertes me dejó a enfrentar, pues nunca he vuelto a encontrar otro, que se le parezca siquiera. Todos le quedan tan lejos que termino suspirando hacia su imagen.

   Bajo su ala todo se resolvía. Si él estaba en casa, todo era perfecto, todo estaba en su sitio; nada podía destruir mi serenidad o hacerme daño.

 

Si supiera lo guapo que lo puse, se envanecería más. Porque era un galán insoportable, dicen, aunque yo no vi ya esos tiempos suyos de gloria. Las mujeres lo seguían y lo amaban. Yo no tenía que seguirlo; él siempre estaba conmigo y me cuidaba con un celo sin igual.

   Era un hombre total. El mejor para mí. Me dejó sola hace tantos años, y todavía no se lo puedo perdonar. Y el lugar que dejó vacío nada lo ocupará, hasta que volvamos a encontrarnos. Entonces le daré un gran abrazo para no separarme nunca más y le enseñaré lo perfecta que quedó su fotografía.

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