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Margarita Oropeza, escritor (a)
MARGARITA OROPEZA ESCRITOR(A)

Archivo: Julio 2008

05/07/2008 GMT 7

Luz nueva

parsyfal @ 02:36

red-devil.jpg   Es un demonio furioso, vieras… el pasado.

   Con los años te inventas una campana de acero, cuyas moléculas Dios te da a diario y con ellas vas pegando emociones, rencores, felicidad inventada, frustraciones, sueños muertos de tanto esperar.

   Vas recibiendo los años y conforme la campana crece sólo oyes los arañazos de ese demonio del tiempo en su pared; después esa campana se cierra y escuchas los gruñidos y su rabia por no alcanzarte… hasta que, arrastrando sus pasos, se va.

    La campana de acero se vuelve cristalina, tal como aprendes de la vida, y finalmente decides esperarte a morir como Dios manda.

   ¿Morir como Dios manda? Agradecidos, supongo. Complacidos de los logros, imagino. En paz con la vida, es de esperar. Manda morir sin odiar a nadie: Ni a los que nos traicionaron, nos despojaron o se burlaron de nosotros. Sin resentimiento contra los que nos engañaron, rieron a espaldas de nuestra ingenuidad, nos arrebataron la oportunidad que deseábamos tomar sin competir con nadie, sin golpear a nadie, sin pisar a nadie.

   Morir como Dios manda quizás significaba, detrás de la campana de acero cristalino, ver la vida como un melodrama de suspenso que termina bien.

De pronto, sin aviso y cuando piensas que es muy tarde, el demonio aparece arrastrando los pies tras el cristal y te enseña una estrella traída de lejos.

   Una asignatura pendiente.

   Te la deja en el piso de tierra buena, donde debe germinar. Se convierte entonces, la estrella, en una planta luminosa que debes cuidar. Y el demonio se va.

   Y dudas. Y la planta entristece sin tus cuidados.

   Entonces abres la campana y Pandora suelta ante tus ojos tu vida entera, que no es un melodrama, ni tragedia, ni comedia… es simplemente tu vida y te reclama esa asignatura pendiente: Cuidar la planta de la estrella.

   El demonio acecha; el viento te murmura al oído recuerdos malos; el sol se oculta y sólo ves la luz de la estrella, esperándote, mientras Dios te observa, anota y espera que apliques tu misma fortaleza, tu temple de acero, tu voluntad sin dobleces…   

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02/07/2008 GMT 7

Tierno y discreto

parsyfal @ 09:16

                     Mi gatito que murió envenenado, el día 26 de junio, 2008

En el paso de estos días en llamas, la muerte me visitó de nuevo.

Nos hemos hecho amigas. No me preguntes cómo; ella –claro- no habla. Sólo lo sé, porque ya no le temo.

    Me ha sorprendido tantas veces con descuido… unas porque no la esperaba, otras porque no quería que llegara. Lo primero que aprendí es que su voluntad es definitiva. Se la puede echar atrás a empujones, se la puede ignorar o intentar conjurar con rezos y súplicas a Dios. Ella puede ser compasiva a veces y concedernos la gracia de engañarnos un tiempo.

    Pero siempre llega. No le queda otro remedio.

    Cuando veo la paz de los rostros muertos, comprendo que la muerte es una amiga. Que se lleva a esos seres porque los ama. Hacia el descanso, hacia el olvido, hacia otros espacios donde no duela tanto existir.

    Si seremos cenizas, las cenizas no sienten. Si seremos polvo de luz, o luz a solas, la existencia no tiene tiempo ni ocupa espacio. Si seremos conciencias recibiendo el consuelo del Sumo Bien, mientras cruzamos de nuevo la línea hacia la vida, la tarea es eterna y seguro es hacia la perfección.

 

¿Y qué ocurre con las vidas silenciosas que se apagan? ¿Qué es la muerte para esos bichitos de pelusa suave, que saben amarnos y reír en juegos?

¿Por qué se dejan acariciar y amar… y además corresponden? ¿Serán ellos ceniza? ¿Sólo polvo subsumido en el tamaño de la Tierra?

    ¿Cómo explicar su mirada de asombro? ¿Cómo la de la felicidad?

    Quién decretó su vida y para qué… y por qué la muerte amiga tiene también que recoger su vida, algún día lo entenderé.

    La muerte es mi amiga y no le temo. Acepto que estruje mi garganta y las lágrimas me lleguen y duela el pecho tanto… lo acepto.

    Después de todo, a la pobre, no le queda más remedio que llegar.

                                           yellow.gif

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