
Nunca basta el tiempo para conocer una ciudad que nos enamora. Mucho menos aquella que amamos durante mucho tiempo sin conocerla, porque la leemos, porque la sentimos en la literatura.
Sevilla es la ciudad alrededor de la cual ocurre la tragedia de “Carmen”, escrita por Próspero Merimèe, y a orillas del Guadalquivir, río que la cruza, se encuentra la Torre del Oro, un fortín donde los españoles imperiales guardaban el valioso metal al descargarlo de los barcos procedentes de sus dominios.
Sin embargo, la leyenda que me atrapó en la infancia dice que en la famosa Torre, en tiempo inmemorial, estuvo encerrada una dama de cabellos “de oro”, de la cual estaba enamorado el rey Don Pedro.
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